El club afirmó en un comunicado que estuvo a punto de no jugar el encuentro porque la superficie "ponía en serio peligro la integridad física de las jugadoras". Según esta versión, la pista "de cemento duro" estaba "sucia" y "resbaladiza", pero las pacenses accieron a jugar "por respeto hacia el club cacereño por sus compromisos con la Diputación de Cáceres".
Para prever lesiones de las profesionales, el técnico del Femenino Badajoz, Fernando Méndez, optó por dar minutos a canteranas como Morcillo y Rivera y a la junior María y reservó a Nereida Ramírez y Mari Moreno, que no llegaron a jugar. Además, impuso durante todo el choque una defensa en zona "para de esta manera proteger aún más si cabe a sus jugadoras", siempre según el club pacense, que lamenta "un viaje de cuatro horas que sólo valió para ver en acción a las más jóvenes de la plantilla y acumular cansancio".






